Coca de pimientos tricolor


Que maravilloso es viajar!!! No todo es pasear y admirar sus calles, edificios, monumentos, etc, que también, sino el mezclarte con la gente, comer donde ellos comen, visitar sus mercados y conocer sus productos.

Mientras escribo revivo el último viaje a Barcelona... Se me vienen a la cabeza dos chicas paseando por la ciudad, visitando y disfrutando cada lugar, hasta que el calor y el cansancio pudo con ellas. En ese rincón tan encantador, bajo una sombrilla, compartieron anécdotas, risas y unas cuantas cervezas como si no hubiese un mañana y mientras caía la tarde el calor agobiante se tornaba en una ligera brisa que lejos de molestar se agradecía, un momento relajado, sin prisas, gratificante...
Entre otras cosas, ese día por fin probé la famosa coca, en concreto una coca de escalibada, de esas que no olvidarás en la vida, con un sabor espectacular y por supuesto en un momento como ese no podía faltar la foto de rigor para compartirlo por instagram, lo que me pude reír.
Los que me siguen por esta red social, ya habrán visto nuestra incursión en El National, así como las delicias que compartimos. Un lugar al que volveremos muy pronto y que recomiendo absolutamente. 
Esta coca puso el listón muy alto y no sabía yo si podía hacerle justicia, pero desde que llegué a casa me dije que tenía que hacerla. Unas semanas después me lié la manta a la cabeza y me dije que no podía dejar pasar más tiempo y me fui al blog de Miquel "Les receptes de Miquel", a buscar la masa de coca que me habían recomendado.

Madre mía!!! Que sencilla y deliciosa a la vez!!! ¿Cómo es posible que hubiese tardado tanto en hacerla?
Sólo les digo que si todavía no la han hecho en casa están tardando.

No puede ser más fácil y se los digo yo que no domino las masas para nada y se acordarán de mi cuando la hagan, porque el resultado es espectacular.
Aunque para la primera vez mi intención era hacerla de escalibada, no pude evitar hacerla de pimientos, estaban tan bonitos y lustrosos que se vinieron conmigo del mercado para la tan esperada coca, que prometo no será la última.

Les cuento lo que vamos a necesitar para 1 coca para dos personas:

Para la masa (todo en gramos):
  • 150 gr de harina
  • 3 gr de sal
  • 70 gr de agua
  • 35 gr de aceite de oliva virgen
Para decorar:
  • Dos cucharas de salsa de tomate casera
  • 1 pimiento verde
  • 1 pimiento rojo
  • 1 pimiento amarillo
  • Aceite
  • Sal
  • Anchoas (opcional)
Comenzamos lavando los pimientos. Los ponemos en una bandeja de horno forrada con papel de hornear. Los rociamos con un poco de aceite de oliva y los llevamos al horno precalentado a 180º, durante unos 20-30 minutos.
Para pelarlos con más facilidad, los pongo dentro de una bolsa plástica para que suden y así la piel se desprende más rápido. Con cuidado de no romperlos les quitamos la piel, las pepitas, cortamos en tiras y los reservamos.
Por otro lado, ponemos la harina y la sal en un bol, añadimos el agua y el aceite de oliva virgen, amasamos todos los ingredientes con las manos y veremos que enseguida se unen todos los ingredientes y se forma una bola que no se pega a las manos. Envolvemos la masa en papel film y la dejamos reposar en la nevera durante una hora como mínimo.

Precalentamos el horno a 200º, calor arriba y abajo y en función ventilador en caso de que dispongan de ella.

Espolvoreamos la mesa con un poco de harina y estiramos nuestra masa hasta que nos quede fina, unos 2-3 mm de grosor y le damos la forma que más nos guste, en mi caso ovalada.

Cubrimos la bandeja de horno con papel de hornear y colocamos nuestra masa. La pintamos con salsa de tomate casera y distribuimos los pimientos sobre la masa como más nos guste.
Horneamos durante unos 15-20 minutos, una vez transcurrido este tiempo la pasamos a una rejilla para que se airee y no se ablande la masa.
Decoramos con unas anchoas, un poco de aceite y lista para comer. 
Al llevar anchoas no es necesario añadir sal, pero unas escamas de sal sobre los pimientos no les va nada mal.

A tener en cuenta:
  • Las cocas reciben el nombre de RECAPTE, son finas y siempre van pintadas con salsa de tomate casero.
  • Si quieren hacer la coca para más personas, sólo tienen que dividir las cantidades de esta receta por 3 y multiplicar por el número de personas que vayan a tomarla. Por supuesto también tendrán que aumentar la cantidad de ingredientes para decorarla.
  • Se pueden congelar una vez estiradas.
  • Al ser masas que no llevan levadura, permite que los ingredientes estén húmedos, en caso contrario no sería posible porque la masa no subiría.
  • El tiempo mínimo de reposo es una hora, pero si la van a preparar para comerla ese mismo día pueden alargar el reposo. Yo la preparé por la mañana y la saqué de la nevera más o menos media hora antes del almuerzo, el tiempo necesario para precalentar el horno, estirarla, decorarla y hornearla.
  • Con estas cantidades comen dos personas si no es plato único.
Si les digo que estaba buena me quedo corta, nos ha gustado tanto que, como dije al principio, no será la última vez que la haga, ya estoy pensando en mil y una variantes. 

La masa bien crujiente con el contraste dulce de los pimientos y las potentes anchoas es una combinación exquisita.

A disfrutarla!!!

Helado de fresa con fresas

Recuerdo aquellas tardes de verano, cuando mi madre nos llevaba a una heladería artesanal que estaba en el barrio de Vegueta. No me hace falta cerrar los ojos para transportarme a aquel lugar y volver a ver sus paredes cubiertas de azulejos, las mesitas de mármol y aquellas sillas de hierro, donde mi madre se sentaba a descansar del paseo mientras nosotros nos abalanzábamos sobre las neveras con los ojos como platos, dejando los cristales perdidos de huellas. 

Ya sabía cual iba a elegir antes de entrar, pero no por eso dejaba de mirar y de ir de un lado a otro de la nevera; aquellas cubetas repletas de helados de muchos sabores eran una tentación y siempre me decía que ese día iba a cambiar, pero siempre salía de allí con mi cucurucho de tutifruti.
Continuar el paseo dando lametazos a aquella ricura era el momento mejor del día.

Ya no existe esa antigua y bonita heladería, en su lugar hay un pequeño hotel, así y todo cada vez que paso por delante no puedo evitar que mi mente se transporte a mi niñez y sin querer y de simple recordar me arranque una sonrisa.
Mi amor por los helados sigue siendo el mismo, aunque mi gusto ha variado tanto que ahora no suelo tomar el helado de tutifruti. A lo largo de los años he pasado por el de nata con fresas, turrón, vainilla, fresa y chocolate a los más modernos como el de frambuesa, capuccino o tiramisú y cientos de sabores que como quien dice aparecieron el otro día.

Hoy les traigo un clásico y uno de mis preferidos, un helado de fresa con fresas, un aporte de fruta en cantidades abundantes, porque si eran pocas las fresas que lleva el preparado previo, lo de añadir las fresas troceadas a la mezcla es la bomba, encontrarte esos pedacitos de fruta entera en cada cucharada es un auténtico placer.

Esto de hacer helados es un vicio, una vez que empiezas los quieres hacer de todos los sabores, porque además de prepararse en un plis plas están buenísimos, merece la pena darse este homenaje porque el resultado merece la pena!!!
Una de las cosas más importantes a tener en cuenta si queremos conseguir un helado cremoso es la utilización de azúcar invertido para evitar la cristalización, pero más importante aún es la utilización de ingredientes con abundante materia grasa. Lo sé, lo sabemos, engordan y mucho, pero a quien le amarga un dulce?? A pesar de ello, reconforta saber que todo es casero y de alguna manera me hace sentir menos culpable.

Fuente: Rezetas de Carmen

Ingredientes:
  • 250 gr de fresas frescas o congeladas + 100 gr para añadir al final
  • 250 ml de leche entera
  • 200 ml de nata líquida (35% materia grasa)
  • 75 gr de azúcar 
  • 25 gr de azúcar invertido*
*Si no quieres hacer el azúcar invertido, en lugar de 75 gr de azúcar, añades 125 gr.

Ingredientes para el azúcar invertido:
  • 150 ml de agua mineral
  • 350 gr de azúcar blanquilla
  • 1 sobre de ácido tartárico málico* 
  • 1 sobre de bicarbonato sódico*
*Estos sobres los pueden encontrar en Mercadona como "gasificante para repostería", en la sección de harinas. Vienen empaquetados de dos en dos, un sobre de color blanco y otro de color morado. 
Ponemos agua a calentar en un cazo, cuando comience a hervir, añadimos el azúcar y removemos hasta que esté disuelto completamente.
Añadimos el contenido del sobre blanco (ácido tartárico) y removemos.
Retiramos el cazo del fuego y añadimos el contenido del sobre morado (bicarbonato sódico).
Removemos y cuando hayamos conseguido una mezcla homogénea, vertemos el contenido en un tarro de cristal bien limpio. Dejamos enfriar a temperatura ambiente antes de meterlo en la nevera.
Se conserva hasta un año en perfecto estado.

Lavamos y trituramos los 250 gr de fresas, no hace falta decir que hay que quitar el tallo verdad? Si usan fresas congeladas se trituran sin descongelar. A mí me gusta encontrarme las semillas de las fresas, en caso contrario sólo tienen que colar la fruta triturada.
Mezclamos las fresas trituradas con la leche y los dos tipos de azúcar.

Por otro lado montamos la nata y la incorporamos a la mezcla anterior con ayuda de una espátula. Tapamos y dejamos reposar en la nevera durante un par de horas.

Transcurrido este tiempo pasamos la mezcla a la heladera y batimos durante 30-40 minutos aproximadamente. Mientras tanto, troceamos el resto de las fresas y los añadimos en los últimos cinco minutos de batido. Pasamos el helado a un recipiente con tapa o como en mi caso a un molde de plum cake, tapamos con film transparente y congelamos durante al menos dos horas antes de tomarlo.
En caso de no tener heladera, pasamos la mezcla obtenida, sin el reposo, a un recipiente. Llevamos al congelador y cada media hora lo sacamos, batimos enérgicamente y volvemos a guardar en el congelador. Repetimos esta operación al menos cuatro o cinco veces más. Después del último batido agregamos los trozos de fresas, repartimos y congelamos al menos dos horas antes de tomarlo.

A pesar de llevar azúcar invertido, con estos pasos retrasamos la cristalización que se forma al congelarse el helado y conseguimos un helado más cremoso. Para servirlo lo sacamos 15-30 minutos antes, según la temperatura ambiente.

No hay nada como un helado casero, podemos acompañarlo con unas fresas frescas, nata o algún sirope, a mí me gustar tomarlo así, sin más florituras. Una auténtica delicia!!!

A disfrutarlo!!!

Chop Suey de Ternera


Con las temperaturas que estamos teniendo, sobre todo en la península, no queremos estar mucho tiempo en la cocina, por lo que con esta receta el mal trago de estar ante el fuego pasa pronto.

Hoy les traigo un chop suey estupendo. Como seguro sabrán, su nombre significa literalmente trozos mezclados y tal cual es una mezcla de verduras que suelen ir troceadas, acompañadas de ternera, pollo o gambas. Esta es la combinación más tradicional que podemos encontrarnos en cualquier restaurante chino fuera de China. Porque sabemos que este plato chino chino no es, al contrario, se cree que es un plato chino-estaudounidense, inventado por los emigrantes chinos a ese país. Aunque también he leído que es una idea preconcebida que tenemos en España y que realmente proviene de Taishan, distrito de la provincia de Guangdong (Cantón), hogar de muchos de los primeros imigrantes chinos a Estados Unidos. En cualquiera de los casos, es un plato que se ha occidentalizado como cualquier otro.

Lo más destacable de este plato es la forma de cocción, las verduras se saltean a fuego alto y deben quedar al dente, ligeramente doradas y no cocidas. Para conseguir este resultado lo ideal es prepararlo en un wok, pero si no tienen, pueden utilizar una sartén profunda.
Si nunca han utilizado el wok, en este enlace a los fideos chinos que publiqué el año pasado, les explico todos los detalles.
Hace mucho que no voy a un restaurante chino, me da un no se qué el espesante que usan en sus platos..., no digo que sean malos, pero prefiero mil veces prepararlos en casa, porque además de saber lo que estoy comiendo, como siempre decimos, como en casa no se come en ningún sitio.

Siempre recordaré la primera vez que mi madre hizo chop suey, ella quería emular aquello que había probado en sus primeras incursiones a un restaurante chino (no les puedo describir la cara que ponía al probar cada plato), por supuesto los woks no existían en su mundo cocinil, ni tampoco en el de la mayoría de las hogares hace 20 años, lo preparaba en una sartén y cocinaba la verdura y la carne como si fuese un guiso; mientras lo comíamos nos mirábamos a hurtadillas, diciéndonos con los ojos que aquello no tenía nada que ver con el chop suey que habíamos tomado en el chino de turno, pero a ver quien era el valiente que se lo decía, pues ella estaba muy orgullosa de hacer un plato chino.

A pesar de nuestras "tímidas" quejas, se convirtió en un plato más o menos habitual en casa siempre acompañado de arroz blanco. Bien nos reíamos cada vez que tocaba ese plato en el menú, por lo bajo y sin que nos viera, claro, pero a pesar de la poca similitud con el que tomábamos en el restaurante, les aseguro que estaba bien rico.
Gracias a los adelantos, hoy en día podemos emular en casa cualquier plato con todos los productos y utensilios que tenemos a nuestro alcance.
Los ingredientes necesarios son muy fáciles de encontrar y los que no encuentren en los supermercados habituales los encontrarán en los comercios propiamente chinos.

Me encanta este plato porque podemos adaptarlo al paladar de cada comensal y hacer tantas variantes como se nos ocurran. En esta ocasión lo hicimos con ternera y aunque suele acompañarse con arroz blanco, a nosotros nos gusta tomarlo como plato único.

Aunque pueda parecer laborioso y la lista de ingredientes sea enorme, una vez tengamos todos los ingredientes previamente cortados, luego se hace muy rápido.
Les cuento cómo lo hicimos:
Ingredientes:
  • 200 gr de filetes de ternera en tiras
  • 2 cucharadas de miel
  • 3 cucharadas de salsa de soja
  • 1 cucharada de aceite de sésamo para la salsa y un poco más para el salteado.
  • 1 cucharadita jengibre fresco rallado
  • Pimienta de Sichuan recién molida
  • 2 cucharadas de aceite de girasol
  • 1 col china
  • 3 dientes de ajo laminados
  • 1 zanahoria
  • 1 cebolla
  • 1/2 pimiento rojo
  • 1/2 pimiento verde
  • 1 guindilla roja fresca
  • 1 cucharada de azúcar moreno
  • 1 cucharada de salsa hoisin
  • 1 cucharada de salsa de ostras
  • 1 cucharada de vinagre de arroz

Cortamos la carne en tiras finas; ponemos en un bol la miel, la soja, el aceite de sésamo, el jengibre rallado y la pimienta de Sichuan recién molida, mezclamos y maceramos la carne en esta salsa hasta el momento de usar.

Pelamos, lavamos y troceamos todas las verduras en juliana, las dejamos preparadas cada una por separado, además, en el caso de la col, separamos la parte central por un lado y las hojas tiernas por otro.

Si han leído los consejos del enlace que les dejé, sabrán que a partir de aquí todo va muy rápido, no se olviden del "wok hei", continuo movimiento de los ingredientes para que no se quemen.

Ponemos el wok a fuego alto, una vez caliente añadimos el aceite de girasol y unas gotas de aceite de sésamo, agregamos la carne y la salteamos ligeramente, la retiramos a un plato y reservamos. A continuación añadimos un poco más de ambas aceites si es necesario y salteamos la parte dura de la col con los dientes de ajo. A partir de aquí, comenzamos a añadir las verduras, de más duras a más tiernas, agregamos la siguiente cuando la anterior esté ligeramente salteada y haya perdido un poco de firmeza. Una vez añadidas todas las verduras, excepto las hojas de col, agregamos el azúcar moreno, salteamos y vamos añadiendo las salsas y el vinagre a la vez que removemos. Añadimos las hojas de col, salteamos y por último agregamos la carne que tenemos reservada, le damos un meneo rápido para que se integre con el resto y emplatamos.

Un plato delicioso, con una combinación de sabores impresionante, les aseguro que repetirán!!

A disfrutarlo!!!

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