Magdalenas con vainilla

Hace mucho tiempo que hago muffins y tengo varias recetas en el blog, pero que no tenga ni una receta de magdalenas publicada es imperdonable y tenía que solucionarlo ya.
Cuando estuve hace poco en Barcelona, mi querida Silvia, del blog Y sigo en la cocina, me enseñó fotos de unas magdalenas que había hecho siguiendo la receta de Xabier Barriga y me entró tal "envidia" de lo altas y preciosas que estaban que me dije que tenía que hacerlas sí o sí. La envidia es mala, que sí, pero gracias a ella estas preciosidades ven hoy la luz.
Después de probar muchas recetas, con más o menos suerte, me he decidido subir al blog la receta de Xabier Barriga, porque el resultado es bonito, sólo hay que verlas, pero no quería quedarme sólo con la apariencia.
A pesar de tener entre manos una receta que a casi todo el mundo gusta, quería averiguar más sobre su preparación y sobre todo su textura; después de leer varios tutoriales por la red, definitivamente hay una serie de pasos a tener en cuenta para tener éxito y que a continuación reproduzco:

  • Los ingredientes deben estar a temperatura ambiente, pesados y medidos con exactitud y dispuestos antes de empezar, así como los utensilios que vamos a necesitar.
  • Batir a gran velocidad la mezcla inicial (huevos y azúcar) es fundamental para que las magdalenas suban y suban..., si no tienen batidora de varillas eléctricas les recomiendo comprar unas, no son muy caras, el resultado final merece la pena y nuestro brazo lo agradecerá.
  • Después de añadir la harina hay que batir poco la masa, lo justo para que se mezclen todos los ingredientes, pero a diferencia de otras recetas, al final hay que darle un batido a velocidad alta.
  • Reposo, reposo y reposo, mínimo una hora y mejor de un día para otro para que la levadura química se active.
  • Colocar las cápsulas de papel en moldes rígidos para que la masa no se expanda: moldes de muffins o flaneras individuales.
  • Preferiblemente rellenar las cápsulas utilizando una manga pastelera o en su defecto una cuchara, hasta 3/4 de su capacidad, si las llenamos demasiado pueden rebosarse durante el horneado.
  • Precalentar el horno a temperatura alta, el contraste con la masa fría hará que suban más rápido y en el momento que entran en el horno bajaremos la temperatura a lo indicado en la receta.
  • Por defecto las pondremos un poco más abajo del centro del horno, calor arriba y abajo sin aire. Si utilizan el ventilador del horno, el horneado será más homogéneo, pero hay que reducir 10º las temperaturas indicadas.
  • No abrir nunca el horno hasta que haya transcurrido el tiempo indicado.

Siguiendo todos estos consejos obtendremos unas magdalenas bien altas y esponjosas.
Después de todo lo leído, existen controversias tanto con la temperatura de precalentamiento, como con la temperatura del horneado. Como siempre digo, cada horno es un mundo y  lo mejor es conocer bien nuestro horno y por supuesto experimentar tanto con la temperatura como con la altura de la bandeja hasta conseguir un horneado perfecto, no las queremos ni quemadas ni blancuzcas y por supuesto las queremos jugosas.
Mi experiencia con la receta ha sido satisfactoria y además de conseguir el efecto de la altura, tengo que decir que estoy muy satisfecha con su sabor y textura.
Con algunos retoques a la receta original, mi toque personal, además de incorporar la vainilla, fue espolvorear una mezcla de canela y azúcar por encima de las magdalenas. No lo puedo remediar, mi amor por la canela es infinito...

Consejos:  Directo al Paladar
                     
Para 12 magdalenas:
  • 125 gr de huevo (unos 4 huevos M, mejor pesarlos ya batidos para obtener la cantidad exacta)
  • 175 gr de azúcar
  • 60 ml de leche
  • 190 ml de aceite de girasol (en mi caso aceite de oliva suave)
  • 210 gr de harina de repostería
  • 5 gr de impulsor o polvos de hornear (tipo royal) (en mi caso puse 7 gr)
  • Una pizca de sal
  • 1 cucharada de pasta de vainilla o 2 cucharaditas de extracto de vainilla
  • Canela y azúcar para espolvorear
Preparamos un molde para 12 muffins o flaneras metálicas con cápsulas de papel.
Pesamos y medimos todos los ingredientes, recuerden que deben estar a temperatura ambiente.
Tamizamos la harina, la sal y los polvos de hornear, mezclamos y reservamos.
Mezclamos la leche con el aceite y la vainilla y reservamos.
En el bol de la KA, con las varillas, batimos a velocidad alta los huevos con el azúcar hasta que doblen el tamaño y obtengamos una crema blanquecina.
Con la máquina en marcha y a velocidad baja, incorporamos la mezcla de leche, aceite y vainilla, poco a poco.
Agregamos la mezcla de harina y batimos a velocidad lenta sólo hasta que esté todo incorporado. Cuando tengamos una masa homogénea, batimos a velocidad alta durante 2-3 minutos.
Tapamos el bol con film transparente y llevamos a la nevera, mínimo una hora o mejor toda la noche.
Cuando vayamos a hornearlas, colocamos la bandeja del horno un poco por debajo del centro y precalentamos a 250º, calor arriba y abajo, sin aire.
Mientras se precalienta el horno, sacamos la masa de la nevera, la batimos un poco y la ponemos en una manga pastelera.
Rellenamos las cápsulas de papel hasta 3/4 partes de su capacidad. Espolvoreamos sobre cada una de ellas una cucharadita de azúcar y canela mezcladas.
Llevamos el molde al horno, lo colocamos sobre la bandeja, cerramos el horno y bajamos la temperatura a 210º. Horneamos durante 14-16 minutos. Cuando estén doradas estarán listas; si están poco doradas, sube un par de alturas la bandeja durante un par de minutos.
Una vez transcurrido el tiempo, sacamos el molde y dejamos reposar en él las magdalenas unos minutos, luego desmoldamos y las pasamos a una rejilla hasta que enfríen completamente.
Como verán quedan unas magdalenas muy vistosas, pero lo mejor es su sabor, el toque de vainilla queda genial. Las guardaremos en un recipiente hermético para que se conserven bien, pueden durar cinco días perfectamente, eso si no se las comen antes, porque están buenísimas!!!
A disfrutarlas!!!

Calçots con salsa romesco

Por fin he tenido la oportunidad de probar los archiconocidos calçots y la salsa romesco!!!
Desde que mi hija está estudiando en Barcelona, son muchas las veces que estado en esta preciosa ciudad y desde que llegó la temporada de calçots me hice con un buen manojo que se vino en la maleta para casa, la verdad es que en el siguiente viaje me traje otro manojo, porque en un mes y medio he estado allí tres veces!!! Imagínense cómo olía la maleta al abrirla!!!
Fue curioso que al comprarlos, el señor de la frutería me preguntara si quería salsa y le dije ¿salsa de bote? no, no, prefiero hacerla yo, pensé para mí que sería imperdonable no hacerla en casa y una buena señora que estaba por allí haciendo su compra me pregunta ¿sabes hacerla? y yo le dije que no, pero que seguro que había muchas recetas por internet, pero no, allí mismo, la buena señora me dijo cómo la hacía ella, no me lo podía creer, de verdad, fue un regalo caído del cielo. Después de darle miles de gracias, me fui tan contenta con mis calçots y una receta en la cabeza para apuntarla tan pronto llegara a casa.
Supongo que como los mojos canarios, cada uno tendrá su receta, pero yo he sido fiel a la que me dio la señora, desde aquí le doy nuevamente las gracias, quien sabe si por alguna casualidad de la vida algún día me lee.
Con respecto a la cocción, como no tengo en casa la posibilidad de hacer unas brasas y no quería esperar a tenerla, los he hecho en el horno, desde luego que el resultado será diferente, pero estaban tan buenos que me chupaba los dedos, se comían solos, estaban exquisitos.
Siempre me había preguntado qué era exactamente un calçot, suponía que era de la familia de la cebolla, pero lo que no sabía es que realmente es una cebolla, pero que por la forma de cultivarla adquiría esta forma y que la cebolla plantada inicialmente desaparecía. Para saber más sobre este producto, me fui a la página de Calçot de Valls. Allí explican perfectamente todo lo referente al calçot, su origen, su cultivo, etc.
La tradición es hacerlos sobre brasas en una parrilla, envolverlos en periódico para mantenerlos calientes y para tomarlos tiran hacia arriba de las hojas centrales a la vez que presionan la raíz y sale el interior del calçot, por supuesto después de mojarlos muy bien en la salsa de calçots, (que he descubierto que es la tradicional para tomarlos y no es igual que la romesco, pues no lleva ñoras, pero esto fue después de haberlos ya comido), hay que levantar bien la cabeza para comerlos por la parte inferior, pero mejor vean este vídeo ya que una imagen vale más que mil palabras.
Sin más les cuento cómo los hice yo!!!
Ingredientes:
Unos buenos calçots de Valls desde luego y salsa romesco.
Salsa Romesco para 6-8 personas:
  • 150 gr de avellanas tostadas
  • 150 gr de almendras tostadas
  • 2 cabezas de ajo más 1 diente de ajo
  • 3 ñoras
  • 4 tomates grandes y maduros 
  • Aceite de oliva virgen (unos 50 ml aproximadamente)
  • Vinagre de Jerez (una cucharada aproximadamente)
  • Sal
Para hacer los calçots en el horno, lo precalentamos a 180º. Cortamos por encima de las raíces, sólo un poco, no daremos un tajo, para que no se suelten las hojas y se salga todo el jugo, cortaremos la mitad de las hojas verdes. Los lavaremos muy bien, quitaremos la primera hoja y lavamos de nuevo. Los dispondremos en una fuente de horno, con un chorrito de aceite. Los llevamos al horno durante 40 minutos aproximadamente. A los 20 minutos de horno les daremos la vuelta. Los sacamos del horno, cubrimos con papel de aluminio hasta el momento de servir.
En el momento de comerlos, retiramos la primera hoja del calçot, que está seca del horno, lo rebañamos en la salsa y a la boca.
La salsa la podemos tener hecha del día anterior o prepararla a primera hora. Comenzamos poniendo las ñoras de remojo en agua caliente, en un par de horas estarán hidratadas, las abrimos, retiramos las semillas, y con un cuchillo raspamos para extraer toda la pulpa y reservamos.
Escalivamos las cabezas de ajo y los tomates hasta que estén blandos, en microondas tardarán unos tres o cuatro minutos (recordar darle unos cortes tanto a los tomates como a las cabezas de ajo para que no exploten) y en el horno a 180º entre 30-40 minutos, los ajos tardan un poco menos que los tomates.
Una vez fríos, quitamos la piel y las pepitas a los tomates y extraemos los dientes de ajo de las cabezas. Reservamos.
Las almendras y avellanas deben estar tostadas, las pueden comprar así y si las que tienen en casa son crudas, sólo tienen que tostarlas en una sartén sin nada de aceite, con mucho cuidado, removiendo constantemente porque se queman con facilidad.
Trituramos las almendras y avellanas tostadas en un robot de cocina y vamos añadiendo al vaso del robot los tomates, los dientes de ajo asados, el diente de ajo extra al que le quitamos la simiente, la pulpa de las ñoras, un poco de sal, un chorrito de vinagre (al final se puede agregar más si fuera necesario) y un buen chorro generoso de aceite.
Trituramos bien todo. La salsa debe quedar espesa para que se quede pegada al calçot. Si la prefieren menos espesa pueden añadir un poco del agua del remojo de las ñoras, pero a mí particularmente no me gusta añadir agua a las salsas y tampoco deben añadir aceite en exceso porque predominaría el sabor de éste y no es lo que queremos. Hay que equilibrar el punto de sal, vinagre y aceite. Aquí es al gusto de cada uno, si notan que está "floja" de sabor, agregar unas gotas más de vinagre, un diente de ajo más o una punta de guindilla si les gusta que pique. En mi caso, sólo con un chorrito de vinagre y un buen chorro de aceite fue suficiente. En cuanto al picor, me pareció bien sólo con el diente de ajo extra.
Tengo que decir que debe quedar sabrosa, el diente de ajo extra crudo le da un poco más de fuerza, la he probado de las dos maneras y me quedo con la versión de añadir el diente de ajo extra en crudo, qué razón tenía la buena señora.
La cantidad de calçots que vienen en un manojo lo pueden consumir dos personas como plato único o seis personas si lo toman como entrante.
Con las cantidades indicadas para la salsa pueden comer perfectamente seis personas si como digo toman los calçots como entrante, todo dependerá de la cantidad de salsa que usen para cada calçot, del pan que mojen y de las personas que sean a la mesa. Si sobra no hay problema, se puede congelar, eso me dijo la buena mujer y yo muy aplicada le haré muuucho caso!!!
Es una salsa fabulosa, a la que le sacaré mucho partido para otras preparaciones, ya sea pescado, verduras o simplemente para mojar pan!!!
A disfrutar!!!